Lola-Loyola 的个人资料Una palabra sugiere más ...照片日志列表更多 ![]() | 帮助 |
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9月27日 Dame la mano- ¿No tendrás miedo? -No, para nada, sólo deseo sentirte cerca. - ¿Cerca?, ya me tienes, estoy aquí a tu lado. - Lo sé, te veo, casi puedo olerte, pero necesito sentirte... - Sentirme, no puedes empezar una frase o una conversación sin la intención de sentir. - Así es, y sé que a ti te molesta, pero yo necesito sentir, y saber qué sienten los demás, y no es nada fácil, ni para mí ni para ti, lo sé. - Bueno, no entiendo mucho de estas cosas, pero si me quieres sentir, ¿no será mejor un abrazo....? -.....sí.
9月4日 Pegue la estampilla en el ángulo superior derecho del sobre / Julio CortázarUn fama y un cronopio son muy amigos y van juntos al correo a despachar unas cartas a sus esposas que viajan por Noruega gracias a la diligencia de Thos. Cook & Son. El fama pega sus estampillas con prolijidad, dándoles golpecitos para que se fijen bien, pero el cronopio lanza un grito terrible sobresaltando a los empleados, y con inmensa cólera declara que las imágenes de los sellos son repugnantes de mal gusto y que jamás podrán obligarlo a prostituir sus cartas de amor conyugal con semejantes tristezas. El fama se siente muy incómodo porque ya ha pegado sus estampillas, pero como es muy amigo del cronopio, quisiera solidarizarse y aventura que en efecto la vista de la estampilla de veinte centavos es más bien vulgar y repetida, pero que la de un peso tiene un color borra de vino sentador. Nada de esto calma al cronopio, que agita su carta y apostrofa a los empleados que lo contemplan estupefactos. Acude el jefe de correos, y apenas veinte segundos más tarde el cronopio está en la calle, con la carta en la mano y una gran pesadumbre. El fama, que furtivamente ha puesto la suya en el buzón, acude a consolarlo y le dice:
"Sin comentarios, se comenta solo. Lola" 7月29日 Caballo imaginando a Dios/ MonterrosoTal vez no es tan a nuestra imagen y semejanza,
y un poquito de humildad...
6月14日 Evolución inevitable/ microcuentoSabéis que me encantan estos microcuentos, mi gran frustración es no saber escribirlos, pero algún día llegará. Os dejo este que me ha parecido muy salado, desconozco al autor. Feliz inicio de semana!
EVOLUCIÓN INEVITABLE 6月7日 Cuando el bosque habla
He encontrado este cuento por ahí, no sé de quien es, tal vez es un poco ingenuo, pero ahora que estamos en esta fechas creo que viene que ni al pelo... Feliz inicio de semana. Cuando el bosque habla Había una preciosa montaña, toda vestida de bosques, donde convivían las ardillas, pájaros carpinteros, ruiseñores, jabalíes, entre otros muchos animales. Al subir por la montaña se encontraba dos caminos que se dividían en una extraña forma de i griega, el camino de la derecha era una subida bastante fuerte y la vegetación era mucho más densa, el de la izquierda dominaba un valle de cerezos en flor.
Las demás piedras prestaron más atención también, y estirándose todo lo que pudieron, observaron el escritorio de tres patas. La que dio la voz de alarma, casi se tuvo que tapar las orejas, porque todas las piedras del camino empezaron a comentar como locas a la vez, la osadía de dejar allí mismo un mueble, ¿Cómo era posible aquello? En medio de pinos añejos, y de algún que otro roble casi abuelo, yacía un viejo y destartalado escritorio, que le faltaba algún cajón, la barandilla de arriba estaba suelta y maltrecha, pero que además, estaba todo rallado por la caída.
Como de costumbre, el guarda forestal pasaba con su todoterreno y no le quedó más remedio que detener el vehículo. Todo el bosque se sentía agradecido por su presencia ya que él era el único que los cuidaba y protegía. El guarda prestó atención, porque oía algo fuera de lo normal, al acercarse vio una ardilla corriendo dentro de una lavadora sin poder parar, tenía mucho miedo cuando vio la mano del hombre, pero se dejó salvar de ese martirio maratoniano.
Pensaba que se estaba creando una costumbre, cuando les estorba algo o les queda viejo, no tenían mejor lugar donde ir a tirar las cosas que al bosque. Dentro de poco tendría lugar la fiesta de verano del pueblo, aprovecharía para crear una campaña de solidaridad con el bosque y reclutaría voluntarios que ayuden a limpiar el bosque. Una de las primeras cosas que hizo el guarda forestal fue poner un gran cartel anunciando: Salvemos los pulmones de la tierra, nuestros bosques nos dan el aire puro. Los bosques son el jardín de todos, Cuidarlo y mantenerlo limpio también es cosa de todos. Mucha gente de todas las edades se apuntó para ir al bosque a limpiar y los restos encontrados los pondrían, un día en la plaza del ayuntamiento para que todos puedan contemplar, y leer el cartel que dice: ¿Te gustaría tener ésto en el salón de tu casa? 5月28日 ReencuentroHe descubierto este cuentito de ciencia ficción, es algo larguito pero merece la pena, me ha encantado, además da para reflexionar un ratico... Que lo disfrutéis.
Autor : Gabriel Benítez L. REENCUENTRO -¿Desde hace cuánto dice que lo buscan? - preguntó el Frinklin cronomorfo mientras subíamos por la verde ladera de la montaña. - Desde hace mucho tiempo - contesté. - Hace tantas generaciones que ya perdimos todos la cuenta... pero por fin hemos encontrado a uno de ellos. Esta allá arriba y nos espera. - Le sugiero no emocionarse tanto. En realidad no pueden estar seguros de que sea lo que buscan. Aún no lo han visto. - Pero lo presentimos... además, tenemos una descripción dada por ustedes. Esa embona. - ¿Tienen imágenes de ellos? - No. Sólo la tradición oral. Pero con ella nos basta. - Bien... en verdad espero que hayamos podido ayudarles. Por desgracia sólo es uno y por lo que sabemos ya está viejo y enfermo. - No importa. Lo atenderemos y él nos dirá dónde podemos encontrar a los demás. Llegamos a la parte más alta de la montaña cuando caían los tres soles de la tarde y mi guía Frinklin se detuvo un momento para cambiar de forma y adquirir otra de aspecto algo insectil. No era raro. Los Frinklin cronomorfos suelen transformarse muchas veces, influidos por el transcurso de las horas, de los días e incluso de las estaciones de cualquier planeta que habiten, y lo hacen con tal precisión de tiempo que no es extraño que se usen a sí mismos de reloj o de calendario. - Hemos llegado - anunció el Frinklin y señaló con una de sus patas de insecto una primitiva y endeble construcción de madera y hojas frente a nosotros. Quedé sorprendido al verla. Era muy pequeña y bastante tosca. - Ahí es donde vive - continuó -. Sólo ramas, cueros y retazos de piel. ¿Qué le parece? Titubee. En realidad yo suponía que encontraría algo más avanzado que un refugio como ése. No era exactamente lo que se esperaba de una heroica especie que había logrado surcar el gran mar de las estrellas pero...¡En fin!. Eso era lo que menos me importaba en ese momento. Con el corazón saltándome de la alegría caminé, ¡no!, casi corrí hasta la entrada de la choza, pero logré controlarme y acercarme despacio para no turbar la tranquilidad de su habitante. Ya está viejo y muy enfermo, recordé. Lentamente aparté el retazo de piel que cubría el hueco de la entrada y mientras introducía tímidamente la cabeza, percibí un extraño olor que se distinguía con claridad de todos los otros que flotaban en el ambiente. !.. es uno de ellos! ... Nunca los había olido antes, eso es cierto, pero en ese instante algo, un recuerdo tan tenue como la niebla y tan efímero como un chispazo, saltó dentro de mi cabeza y junto con él, una evocación, un sentimiento de alegría y felicidad tan potentes como no los había sentido antes. Saludé como la tradición dice que lo hacíamos antaño y esperé. Sin embargo, nadie contestó. - Entre - dijo el guía Frinklin detrás de mí -. Él ya no puede venir a saludarlo. No puede levantarse. Me volví hacia mi acompañante, preocupado. -¿Entonces... entonces cómo es que sobrevive? - Nosotros le traemos de comer... lo tratamos bien pues es una de nuestras especies en peligro de extinción. -¡¿Qué?! ¿Lo han tratado como a un animal? - no pude evitar reclamar al Frinkin con enojo -. ¿Trataron a todos los de su especie como animales? El Frinkin se encogió de hombros. - Bueno, eran muy primitivos... sabíamos que tenían inteligencia, pero muy rudimentaria... - No importa - dije entrando al lugar -. Eso ya no importa... nosotros ya estamos aquí y nosotros no los trataremos como animales. - Lo siento - se disculpó el Frinkin. Ya en el interior, la choza no era tan pequeña como aparentaba. Había dos estancias. La primera - en la que nos encontrábamos el guia y yo - no era muy alta y ambos teníamos que permanecer casi todo el tiempo agachados. Pero en la siguiente...En la siguiente, envuelto en pieles, arrugado y con un largo pelambre blanco, se encontraba lo que habíamos estado buscando. Casi no puedo describir la emoción de ese instante. Quise llorar, quise brincar de contento... ¡Tanto, tanto tiempo! Me acerqué lentamente y volví a saludarlo como indica la tradición, pero esta vez un poco más suave, para no asustarlo. Esperé una reacción en él. -¿Me reconocerá? ¿Sentirá lo mismo que yo siento ahora?... Sí, claro que debe reconocerme... ¡hemos esperado tanto este momento! No hubo reacción. Nada. Ni siquiera se movió. Supuse lo peor... pero no, su olor indicaba que todavía estaba vivo. -¿Qué... qué le pasa... qué le ocurre? ¿Por qué no me responde? - A veces se queda así. Mira hacia quién sabe dónde y no se mueve. También dice algunas cosas pero ignoramos qué significan. Me separé de él. Me preocupaba su inmovilidad, sus ojos fijos, clavados en la nada. - Nuestros científicos dicen que puede estar agonizando. No pude evitar una exclamación de angustia y aflicción. No podía morirse. No ahora y sin hablarnos... sin decirnos nada. Entonces recordé aquello que traía conmigo y lo saqué de mis ropas. El Frinklin me miró, intrigado. - En este aparato guardaban sus voces - le dije. - Se ve algo avanzado... para lo que nosotros conocíamos de ellos. - Hicieron más que esto. Sabemos que construyeron grandes naves y se extendieron por muchas partes de la galaxia pero no sabemos a dónde o a qué lugares fueron... hasta ahora. - Cuando llegamos a este planeta ellos no eran muy numerosos.- dijo el Frinklin. - Náufragos, tal vez- dije yo y pedí silencio para luego activar el aparato. Una linda melodía brotó de él y llenó la estancia. Una voz, que por tradición nosotros identificábamos como femenina se unió a ella. - Es bonito - opinó el Frinklin -. ¿Ellos hacían eso? - Sí - dije con orgullo. Fue entonces cuando lo vi. Al principio no se movió. Fueron sus ojos los que lo hicieron. Y después fue su rostro que lentamente mostró aquella extraña expresión que supuse podía ser de alegría. Comenzó a hablar, a decir cosas en una extraña lengua que yo no entendía pero que sentí tan cálida y dulce como la del aparato. Y me miró. Y se mantuvo así, observándome durante algún tiempo en el que no dijo nada, ni vio otra cosa que no fuera yo. Después, comenzó a balbucear algo y señaló hacia una parte de la pequeña habitación. - Algo quiere - dijo el Frinklin. - Iré por él - dije yo, emocionado, mientras el aparato seguía sonando. Me dirigí al lugar que señalaba, y debajo de una pila de cueros y pieles me topé con una caja que le acerqué. Él, débil pero decidido, comenzó a buscar algo que pronto encontró. Era una especie de cuaderno cuyas hojas pasó con rapidez mientras balbuceaba algo incomprensible. Buscó algo entre una serie de figuras impresas en las hojas del libro. Entonces lo encontró... me miró de nuevo con atención y después a la figura que se veía impresa en el papel. En su rostro volvió a aparecer la expresión que yo suponía era de alegría... ¡Y lo era! Viró el cuaderno para enseñarme la figura. Y allí estaba: Plasmado en un lindo dibujo se encontraba uno de mis antepasados. ¡Por fin! ¡Me había reconocido! ¡Me había reconocido!. Sabía quien era yo y para qué había venido... para llevármelo, para cuidarlo, para velar por él y por los de su especie. Brinqué de contento y sin pensarlo comencé a lamerlo y lengüetearlo como después supe que lo hacíamos antes, - y casi - casi me revolqué de felicidad sobre él. Abajo de la figura de mi antepasado, años después lo supe, venía escrito en caracteres humanos la palabra PERRITO. 5月13日 El otro Yo/ BenedettiNo estoy muy segura de haberlo puesto antes, pero es que vez que lo leo me gusta más, así que si está repetido lo siento, y si no, ¡a disfrutarlo!
5月4日 Neptunito en el acuario / micro relatoLa camada perversa (micro relatos)
AUTOR: Leopoldo de Trazegnies Granda NEPTUNITO EN EL ACUARIO
4月30日 La oveja negra/ Augusto Monterroso
Sabéis que me encantan estos cuentos cortos, pero éste se supera a sí mismo...
4月19日 La fe y las montañas/ Augusto Monterroso
3月16日 Juan José Arreola / El faroEl faro de Juan José Arreola
Lo que hace Genaro es horrible. Se sirve de armas imprevistas. Nuestra situación se vuelve asquerosa. Ayer, en la mesa, nos contó una historia de cornudo. Era en realidad graciosa, pero como si Amelia y yo pudiéramos reírnos, Genaro la estropeó con sus grandes carcajadas falsas. Decía: "¿Es que hay algo más chistoso?" Y se pasaba la mano por la frente, encogiendo los dedos, como buscándose algo. Volvía a reír: "¿Cómo se sentirá llevar cuernos?" No tomaba en cuenta para nada nuestra confusión. Amelia estaba desesperada. Yo tenía ganas de insultar a Genaro, de decirle toda la verdad a gritos, de salirme corriendo y no volver nunca. Pero como siempre, algo me detenía. Amelia tal vez, aniquilada en la situación intolerable. Hace ya algún tiempo que la actitud de Genaro nos sorprendía. Se iba volviendo cada vez más tonto. Aceptaba explicaciones increíbles, daba lugar y tiempo para nuestras más descabelladas entrevistas. Hizo diez veces la comedia del viaje, pero siempre volvió el día previsto. Nos absteníamos inútilmente en su ausencia. De regreso, traía pequeños regalos y nos estrechaba de modo inmoral, besándonos casi el cuello, teniéndonos excesivamente contra su pecho. Amelia llegó a desfallecer de repugnancia entre semejantes abrazos. Al principio hacíamos las cosas con temor, creyendo correr un gran riesgo. La impresión de que Genaro iba a descubrirnos en cualquier momento, teñía nuestro amor de miedo y de vergüenza. La cosa era clara y limpia en este sentido. El drama flotaba realmente sobre nosotros, dando dignidad a la culpa. Genaro lo ha echado a perder. Ahora estamos envueltos en algo turbio, denso y pesado. Nos amamos con desgana, hastiados, como esposos. Hemos adquirido poco a poco la costumbre insípida de tolerar a Genaro. Su presencia es insoportable porque no nos estorba; más bien facilita la rutina y provoca el cansancio. A veces, el mensajero que nos trae las provisiones dice que la supresión de este faro es un hecho. Nos alegramos Amelia y yo, en secreto. Genaro se aflige visiblemente: "¿A dónde iremos?", nos dice. "¡Somos aquí tan felices!" Suspira. Luego, buscando mis ojos: "Tú vendrás con nosotros, a dondequiera que vayamos". Y se queda mirando el mar con melancolía. FIN 2月18日 Augusto Monterroso2月5日 Un cuento compartido entre tres plataformas...Hoy os traigo desde la otra orilla (desde mi blog de blogger) una iniciativa que ha resultado un éxito total, y por si a alguien le interesa conocer cómo un título puede sugerir tantas y tan diversas historias.
Nos hemos unido 36 personas, de tres plataformas distintas, para escribir un relato de no más de 70 palabras con el título "La fortaleza de tus alas"
Y ha sido sorprendente y enriquecedor ver cómo eso sólo en común, el título, ha suscitado tanta inventiva, tanta imaginación.
Os voy a poner aquí mi contribución, bien humilde por cierto, pero lo hice el úlitmo día corriendo, y el enlace a mi blog para que veáis a todos los demás que han participado y podáis ir y visitarlos si lo deseáis, y dejar vuestro comentario.
Merece la pena darse una vueltecita...
He aquí mi interpretación de " La fortaleza de mis alas"
¿Que no puedo? Me van a decir a mí si puedo o no. Éstos como me ven chaparrita piensan que no.
-“Eres muy gorda”, “Y tan tontorrona” . Ya están otra vez, esos gusanos de seda engreídos. -“Que no levantarás ese culo” Horror, ¡¡la hormiga!!! Ahora mismo abro mis dos pares de alas, y con las más delicadas salgo volando. Oh, ¡¡esas caras!! Si no sabéis de qué habláis mejor calladitos…
Y el enlace a mi blog es http://alhenaaveces.blogspot.com/
Que lo disfrutéis! 1月27日 Un hombre, su caballo, su perro y el cieloYa tenía yo ganas de poner uno de estos cuentos que me encantan y que me hacen pensar, y dan para mucho más de lo que parecen. Espero que lo disfrutéis.
Y es por ello, que aunque ahora esté en otra plataforma compaginándola con ésta, no os puedo dejar. 12月29日 Sacúdete y sube
He encontrado este cuentito, y me ha parecido interesante, de cara al comienzo de año y a todas las esperanzas, ilusiones o expectativas que ponemos en él. Es la actitud la que va a marcar la diferencia, porque los hechos nos vendrán dados, en muchas ocasiones..., así que Sacúdete y sube.
SACÚDETE Y SUBE Se cuenta de cierto campesino que tenia una mula ya vieja. En un lamentable descuido, la mula cayó en un pozo que había en la finca. El campesino oyó los bramidos del animal, y corrió para ver lo que ocurría.
12月18日 Cuento de Caperucita Roja políticamente correcto...o algo asíHoy en día ser politicamente correcto es algo más que una forma de ser o de pensar, se llega a caer muchas veces en el mayor de los absurdos, sino de los ridículos por querer ser en exceso "políticamente correcto".
Sin que se me ofenda nadie, que esto no es más que una broma, que lo disfrutéis todas y todos, cada uno y cada una sacarán su conclusión, según su propia experiencia...
Erase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representa un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.
Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana. De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta. - Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió. - No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques. Respondió Caperucita: - Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino. Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho. Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo: - Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca. - Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho. - ¡Oh! -repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo. Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes! - Han visto mucho y han perdonado mucho, querida. - Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!... relativamente hablando, claro está, y a su modo indudablemente atractiva. - Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida. - Y... ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes! Respondió el lobo: - Soy feliz de ser quien soy y lo que soy -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla. Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal. Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnicos en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente. - ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita. El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios. - ¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo! -prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre? Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza. Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.
12月17日 El dedo/ Feng Meng-lung - China: 1574-1646El dedo Feng Meng-lung - China: 1574-1646 Un hombre pobre se encontró en su camino a un antiguo amigo. Éste tenía un poder sobrenatural que le permitía hacer milagros. Como el hombre pobre se quejara de las dificultades de su vida, su amigo tocó con el dedo un ladrillo que de inmediato se convirtió en oro. Se lo ofreció al pobre, pero éste se lamentó de que eso era muy poco. El amigo tocó un león de piedra que se convirtió en un león de oro macizo y lo agregó al ladrillo de oro. El amigo insistió en que ambos regalos eran poca cosa. FIN
Tampoco hay que abusar mucho, ¿no?.... 12月9日 La lluvia. Para Rosana y unos cuantos más...
Para Rosana, y todos los que estamos pasados por agua, sacando moho, saliéndonos musgo... ¿Se nota que estamos algo hartitos de tanta agua??? Que un poco vale, es muy romántica, a mí me encanta, ¡pero qué temporada!
LA LLUVIA
A Margarita le entraron unas ganas desesperadas de saber contar. Le enseñaban con garbanzos y ella se aplicaba: – Uno, dos, tres... veinte... treinta... – ¿Y ahora qué sigue? – ¿Y así un día y otro? Cuarenta, cincuenta... y ya contaba de corrido hasta ciento. Estaba feliz. Un día aparecieron nubes en el cielo. Ella se sentó junto a la ventana de su cuarto sin hablar. A todos les extrañó verla con la vista fija sobre los cristales. Empezó a llover y ella soltó por el aire sus números, los que había aprendido, como si fuesen globos de colores. – Uno, dos, tres... Contaba apresuradamente con ansiedad. Apretaba la lluvia y ella casi se ahogaba porque el agua podía más que su ligereza. – Sesenta... setenta... noventa... cien... Y soltó a llorar. – ¿Qué te pasa? – Se me acabaron los números. Ya no puedo contar más. – ¿Qué contabas? - Eso... eso... Yo quiero saber cuántas gotitas tiene la lluvia. Amira de la Rosa 12月6日 Aburrimiento
Tal vez un pequeño reflejo del día... ABURRIMIENTO Autora: Harmonie Botella
La lluvia cae sin cesar sobre el parque desolado del inmenso castillo. Los pájaros asustados se esconden debajo de los cobertizos y los cisnes blancos del estanque se refugian en una cabaña que el rey mandó construir para protegerlos. Laura, la princesa, aburrida mira el paisaje gris que se extiende de su castillo hacia el infinito. Nada la distrae de su cansancio y de su aburrimiento. Sola, abandonada de todos inventa juegos y amigos que no acuden para distraerle. Que largo y pesado es el día. No ocurre nada, no viene nadie para amenizarle las horas que se suceden unas detrás de otras. Laura cansada de estos momentos vacíos llama a sus criadas una por una para que le sugieran alguna distracción. Más las buenas mozas, bostezando a cada instante, no tienen mejores ideas que su joven dueña. Enfurecida, Laura las despide, las castiga y les prohíbe hablar hasta que llegue la noche. La princesita coge su espejo y mira su dulce rostro ensombrecido por el hastío. De repente, en el fondo del espejo, se enciendo una luz ambarina que destella como un diamante. La joven pasa sus dedos sobre la luz que repentinamente le quema. Será, piensa Laura, una ficción creada por el brujo del palacio que hoy también se aburre. Más la luz empieza a tener formas, contornos... y se sale del marco del espejo, vagando por la habitación con gran estruendo. Al ruido caótico se une un fuerte perfume a fresa y frambuesas del bosque. Laura, asustada, pide auxilio, pero ni los reyes, ni la servidumbre oyen sus gritos. La llama, presa de una risa insostenible, le pregunta lo que le ocurre, impresionándole aún más. Laura llora y pide clemencia a esta “ cosa” que le provoca tanto terror. Por fin, la llama concluye con sus risas y voces y indica a la princesa que no piensa causarle ningún daño. Le explica que es el reflejo del propio aburrimiento. Hastiada en el fondo del espejo quería hacer algo divertido para cambiarse las ideas y de paso alegrar a la muchachita. Todas las tensiones desaparecen y Laura decide convertirse en la amiga de la llama. Tranquila y serena, la princesita cuenta su mal estar por este día lluvioso sin sorpresa y sin fin. La llama le aconseja que coja un libro de cuentos y le lea algún párrafo con el fin de encontrar un remedio a esta situación. Y Laura lee, lee, lee cuentos y cuentos a la llama hasta que caiga la noche. Sin darse cuenta, las horas van corriendo hasta el anochecer y Laura no vea el tiempo pasar. Cuando, muy tarde, la princesita se percata que no tiene la suficiente luz para seguir leyendo, advierte también que la llama del aburrimiento ha desaparecido y que está sola en su habitación. Laura acaba de comprender el poder de la lectura. En unas pocas horas, ha dado la vuelta al mundo, ha conocido millones de amigos, ha descubierto valiosos tesoros. Gracias a los libros ha vencido al aburrimiento. |
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