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日志


1月13日

Hacerse amigos del tiempo/ El hábitat del unicornio. Luis Muiño


Ejecutar siempre los mismos rituales cada día hace que los días pasen más rápido. Las rutinas son una forma de inacción.

Por eso, cuando somos niños el tiempo pasa mucho más lento. El mundo es enteramente nuevo y cada instante aporta nuevas experiencias. A medida que nos vamos haciendo mayores, empezamos a pensar que no hay nada nuevo bajo el sol y el tiempo se va acelerando.

La metáfora que usaban aquellos investigadores es muy gráfica: las rutinas constituyen una línea recta en nuestra memoria, son la forma más rápida de llegar al final. Las nuevas experiencias son, sin embargo, desviaciones en forma de curva que hacen que el final del día tarde más en llegar.

En fin que, si queremos que nuestro tiempo vaya más despacio y que la vida no se nos escape sin darnos cuenta, lo que tenemos que hacer es agitarla.

El hábitat del unicornio. Luis Muiño
 

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Hace mucho que no acercaba a Muiño por aquí,  y en estos días que ando pensando en el tiempo viene muy a cuento.

Como podéis ver, la mejor manera de que no se nos escape el día, todos los días, y la vida de las manos, es salir de la rutina, incorporar todos los días experiencias nuevas, darle un meneo a nuestra vida!!!


6月24日

Los que no se conforman/ por Luis Muiño

 

Por Lus Muiño, psicoterapéuta

LOS QUE NO SE CONFORMAN

Marie Duplessis, la que luego sería conocida como la dama de las camelias, vivió en Francia durante el siglo XIX. Desde muy joven, llamó la atención por su belleza.  El dramático contraste entre su pelo oscuro y su pálida piel la dotaba de un gran atractivo.  Como ha ocurrido en muchas épocas, el siglo XIX francés promocionaba un tipo de belleza femenina que, en realidad, se relaciona con la debilidad física. Y Marie se ajustaba a ese prototipo. De hecho, Marie Duplessis estaba enferma. Y lo sabía: sospechaba que moriría joven y convirtió su vida en una lucha contra el tiempo. Quería encontrar la felicidad antes de que la muerte la encontrara a ella. 
Por su vida pasaron muchos hombres, pero ella siempre buscaba en ellos mucho más de lo que éstos podían darle.  Por eso nunca se sentía feliz.  Cuando Alejandro Dumas (el escritor que luego narraría su historia) le declaró su amor, ella le previno: “Ten cuidado: puede ser que te rechace, en cuyo caso te sentirás agraviado por mí; pero puede ser que te acepte, y te verás con una amante abatida, con una mujer nerviosa, enferma y melancólica, cuya alegría te parecerá aun más triste que su dolor”.
Marie Duplessis, que no soportaba el perfume de las flores, vivía encerrada en una cárcel de camelias porque éstas son las únicas flores que no huelen.  Y desde allí trataba de enfrentarse con un mundo que siempre la decepcionaba.  El compositor y pianista Franz List y el mismo Alejandro Dumas fueron algunos de sus amantes.  Pero ninguno la complacía.

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Probablemente, los seres humanos sólo tenemos dos maneras de evaluar nuestra vida.  La primera consiste en comparar lo que nos ocurre con un ideal que hemos imaginado.  Cuando usamos esa técnica para decidir si somos felices, inventamos un mundo perfecto habitado por seres perfectos y comparamos nuestra vida con ese modelo.  No nos conformamos a no ser que encontremos ese ideal.
La segunda técnica para ver cómo va nuestro mundo es comparar con lo que hay.  Miramos a nuestro alrededor e intentamos ver si, en nuestro contexto, nos va bien.  Es, desde luego, una forma de actuar más realista.  Si actuamos así, nuestras expectativas excesivas no nos perturban.  Fluimos con la vida, porque no esperamos nada más allá de lo posible.

El problema de los realistas es que nunca aspiramos a lo utópico y eso nos puede convertir en personas demasiado conformistas.  Pero, desde luego, nos libramos del riesgo de vivir como La Dama de las Camelias: deprimidos porque no llega lo que no existe mientras somos incapaces de apreciar lo que tenemos delante.

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En estas fechas, todos andamos haciendo planes para el año que viene. Habrá algunos que se conformen con lo que tienen. Habrá otros que sueñen con mucho más sospechando que nunca lo tendrán. Esa insatisfacción perpetua de los que aspiran a la utopía la entendió muy bien Alejandro Dumas.  Cuando dejó a nuestra protagonista le escribió una carta en la que le decía: “No soy lo bastante rico para amarte como quisiera, ni tan pobre como para que me ames como quisieras”. 

Marie Duplessis murió en Paris a la edad de 23 años esperando al hombre ideal. 

 

 

Aquí os pongo de nuevo una entrada de mi querido Muiño, siempre consigue que aprenda algo nuevo, que investigue y reflexione sobre aspectos de mi persona.

Cuántas veces no nos estamos comparando con lo que desamos que sea nuestra vida, con un sueño, un ideal y nos frustramos porque no llegamos a alcanzarlo, pero por otro lado a veces nos conformamos con lo que hay, no sufrimos, pero tampoco aspiramos a más, y no evolucionamos.  Yo he pasado por las dos etapas, y cada una tiene lo suyo...

Si la medimos a nivel de sufrimiento la segunda opción es mejor con diferencia, pero desear, soñar, si no se pierde la referencia de los pies en la tierra, y no llega a ser enfermizo, ¡cuánta alegría y satisfacción nos da!

Claro, no hay que llegar al nivel de la dama de las camelias para soñar...

 

6月23日

Las etapas de Paulo Coelho

 

 

LAS ETAPAS DE PAULO COELHO


Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.


Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.


Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como quieras llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando

¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó la relación?,
¿Ya no vive más en esa casa?,
¿Debe irse de viaje?, 
¿La amistad se acabó? 

Puede pasarse mucho tiempo de su presente "revolcándose" en los porqués, en volver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. 

El desgaste sería infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas, estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir adelante. 


No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse.

No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. 

No. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, documentos por tirar, libros por vender o regalar.


Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. 


Dejar ir, soltar, desprenderse. 


En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir con sólo lo que tenemos en el presente! El pasado ya pasó. 

No espere que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted.

Suelte el resentimiento, el prender "su televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo. 

La vida está para adelante, nunca para atrás.
Porque si usted anda por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrá desprenderse, ni vivir lo de hoy con satisfacción.


Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron.

¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos.
Dígase a usted mismo que no, que no vuelve. 


Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio.
Usted ya no es el mismo que se fué, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver. 

Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo.
Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. 


Es salud mental, amor por usted mismo; desprender lo que ya no está en su vida.

Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo llegó sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir. 

Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr porque, le repito, ¡nada ni nadie nos es indispensable! 

Pero .... cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte.

Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará   definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Esa es la vida! 


Paulo Coelho.

Nix182 - A VOLAR HAPPY

 

Siempre estamos en proceso de aprender, hace poco leía que envejecer no es aprender sino comprender, a lo mejor será que realmente me estoy envejeciendo despacito, pero cada vez comprendo mejor que algunas cosas no nos pueden seguir en el camino que estamos emprendiendo.

Y una gran señal de madurez es saber cerrarlas, dejarlas atrás y seguir, asumiendo que es necesario desprenderse del lastre que nos impide avanzar. En momentos es doloroso ese desprenderse, pero mayor es el dolor de su peso.

No es fácil, ni sencillo, pero es un buen camino.

Lola

 

6月10日

Controlar las preocupaciones

 

He encontrado este artículo, que me ha parecido interesante, tanto por el tema como por lo sencillo de lo que plantea,

Creo que todas en un momento u otro, estamos dando vueltas y más vueltas a nuestras preocupaciones, sin llegar a nada y agobiándonos a veces el día entero.

En este artículo no dice cómo resolverlas, pero plantea un sistema sencillo y eficaz para al menos, mantener controladas esas preocupaciones y que no nos coman el día entero y día tras día, yo lo probaré, como funcione...

 

 

Controlar las preocupaciones

 

escrito y publicado por la  Lda. Erika Marqués

 

Las personas necesitamos pensar en nuestros problemas como forma de adaptación y solución de dichos problemas, por lo que si nos proponemos simplemente "no pensar", esta intención resulta muy difícil o imposible.

Mujer preocupada

 

Generalmente, más que no pensar, se trata de pensar racionalmente y en un momento adecuado. Para ello necesitamos entrenarnos en esta tarea.

Una de las mejores técnicas para controlar nuestras preocupaciones es la "hora de preocuparse". En primer lugar hay que elegir una hora, debemos ser responsables y ser realistas a la hora de elegirla.

Una vez elegida esa "hora de preocuparse" (por ejemplo, de 8 a 9) se sigue la siguiente instrucción:

Bien, ya tenemos nuestra hora de preocuparnos. Lo que hemos de tener en cuenta ahora es que si nos pillamos preocupándonos o pensando en problemas en cualquier otro momento del día, hemos de decirnos, "Lola (es recomendable que utilices tu propio nombre, a modo de autoinstrucción) ahora no es el momento de pensar en eso. Tu hora de preocuparte es de 8 a 9, así que ahora deja de darle vueltas a la cabeza y concéntrate en lo que estás haciendo."

El objetivo no es que el primer día consiga ya controlar sus preocupaciones, aunque esto es posible, sino que vaya adquiriendo esta habilidad progresivamente con la práctica diaria.

Esta técnica tiene bastante de intención paradójica, puesto que bien practicada, no sólo produce un alivio de preocupaciones y ansiedad durante el resto del día, sino que, lo que suele ocurrir es que cuando la persona intenta preocuparse en su hora, ya no puede hacerlo.

6月4日

La risa y el sentido de la vida / artículo

 

He encontrado este artículo sobre la risa, desde distintos enfoques, que me ha parecido muy interesante.

No sólo es bueno reír, tal vez sea importante saber porqué reímos o porqué se produce la risa., para conocernos un poco más como humanos.

 

 

 

La risa y el sentido de la vida

Reímos por muchos motivos. Pero ¿qué es lo que realmente nos hace gracia, y por qué? Un poeta y una neuróloga buscan dilucidar el misterio de la risa, ese gesto exclusivamente humano.

El fenómeno del humor y su consecuencia más visible, la risa, han sido estudiados por filósofos y científicos. De la risa sabemos que es, por definición, una “manifestación de alegría [...] que consiste en contraer ciertos músculos de la cara que estiran los labios dejando a la vista los dientes y dando una expresión particular a los ojos [...]”. Reír es una manifestación concreta de procesos cerebrales producidos por factores puramente químicos y por otros afectivos. Una carcajada une, por decirlo así, el cuerpo con el espíritu. Por eso es tan beneficioso reír y hay países en los que se celebra la risa en comunidad como terapia para prevenir enfermedades. ¿Sabía usted que reirse quince minutos por día es bueno para el sistema vascular? Estos son algunos de los aspectos más importantes de la risa.

Fisiología de la risa

Cuando nos reímos de un chiste sucede algo extraordinario. Aproximadamente dos segundos después de escucharlo se activan ciertas áreas de la corteza cerebral responsables del recuerdo y la memoria. Es decir que, para poder reírnos, debemos poder recordar el comienzo de la broma.

Según comenta al semanario Der Spiegel, Barbara Wild, psiquiatra y directora del Grupo de Investigación sobre el Humor, de la Universidad de Tübingen, “otras zonas del hemisferio posterior izquierdo nos ayudan a reconocer intenciones”. Luego se activarían regiones cercanas al ‘área de Broca’, que conecta y da sentido al lenguaje, símbolos y signos. “Cuando hemos entendido el chiste se produce una especie de fuego de artificio cerebral, como cuando tenemos buen sexo o nos enteramos de que ganamos la lotería”, compara la investigadora.

Además, se produce una desactivación en el lóbulo frontal, algo así como una señal que nos dice “suéltate”, “puedes perder el control, puedes reírte”. Según Wild, “el humor deja fuera de acción un acervo cultural de la humanidad: la capacidad de controlarse”.

La risa como estamento de la cultura

Ya Freud decía que detrás de toda broma hay siempre una verdad. Y es que cuando reconocemos la realidad podemos reírnos de ella. La risa es posible si logramos ponernos en el lugar del otro. Aunque ese otro seamos nosotros mismos, vernos desde otra perspectiva nos hace reconocernos. Es posible reír si nos  desplazamos hacia el lugar desde el cual podemos contemplar y contemplarnos desde otro ángulo. Es decir que el humor es posible si nos descentralizamos, si somos capaces de abandonar por un momento el lugar del ego. Esto se ve claramente en la filosofía budista, con el humor zen. El maestro prueba a sus alumnos haciéndoles una pregunta o sometiéndolos a una prueba aparentemente sin sentido, y en la cual no se puede seguir un derrotero lógico. Y es justamente esa falta de lógica la que produce la iluminación en el discípulo. Un fenómeno bastante parecido al humor.

La risa y la evolución humana

Según cuenta a Der Spiegel, Robert Gernhardt, poeta y cofundador de la “Nueva escuela satírica de Fráncfort”, la rima y el humor se unen a menudo para provocar risa. O asombro. “Recuerdo rimas que me hacen reír, y aún no he descubierto por qué”. La Dra. Wild responde que “probablemente su cerebro haya esperado una secuencia lógica, y ésta no se cumplió".

Todo el tiempo establecemos inconcientemente sospechas sobre qué es lo que va a suceder, y tenemos muchas experiencias acumuladas sobre los posibles resultados. Cuando esa experiencia se ve traicionada y las reglas se transgreden, se produce el efecto cómico”, concluye.

Según Marvin Minsky, un precursor de la inteligencia artificial, el humor se desarrolló en el ser humano para señalizar los errores lógicos, lo que impediría seguir una línea equivocada de pensamiento.

No hay evolución sin sentido del humor

El papel de la risa en la evolución humana es otro aspecto importante. En los animales, la risa se produce como resultado de un intercambio social, como la sonrisa amable entre monos de diferentes jerarquías. Sin embargo, en los animales no se da el efecto de recompensa por un rendimiento intelectual al haber comprendido el sentido, o sinsentido, de una broma. Esto es exclusivo de los seres humanos.

Wild comenta que se ha comparado por medio de experimentos que el sentido del humor es el mismo en personas de diferentes países. Se trató de pruebas en japoneses, ingleses y estadounidenses. Pero muy diferente era el motivo de la risa en cada individuo. Lo que para algunos era gracioso, le resultaba a otros totalmente indiferente.

¿Y cómo producen humor los cómicos? Esto es algo que aún no se ha estudiado lo suficiente. La psiquiatra cuenta que aplica el humor terapéuticamente en la clínica. Los pacientes se reúnen para reencontrar su sentido del humor. “Los pacientes depresivos comprenden el chiste, pero no sienten alegría. En psicóticos no aplicamos esta terapia, ya que todo lo toman como real. Y tampoco en los gelotofóbicos, que piensan que siempre se están riendo de ellos”.

Sin la risa las posibilidades vitales del hombre se hundirían bajo el peso de la tragedia humana. O, como diría Woody Allen con ese humor tan especial : “¿Qué tal si todo fuese una ilusión y nada existiese en realidad? Entonces habría pagado definitivamente demasiado por mi alfombrado”. La risa nos ayuda a darle sentido a sucesos o hechos que, de otro modo, nos aplastarían, a unir las piezas del rompecabezas que es la vida, para poder comprender más lo incomprensible.

Cristina Papaleo

5月20日

Luis Muiño / NO EXISTEN MANTRAS QUE SIRVAN PARA TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS

 

Por Luis Muiño, psicoterapeuta 

de el Habitat del Unicornio 23 de noviembre de 2006

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“NO EXISTEN MANTRAS QUE SIRVAN PARA TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS”

Os voy a contar dos historias de Halloween. Las dos parecen mentiras. Las dos son reales…o, al menos, han salido en los periódicos. No es que yo crea que lo que cuentan los medios de comunicación es más real que la fantasía. Es, simplemente, que carezco de imaginación y tengo que copiar de algún sitio…

La primera historia tiene tintes macabros.  En un pueblo del estado de Dellaware, en Estados Unidos, una mujer de cuarenta y dos años eligió la siniestra fecha del uno de noviembre para suicidarse. Así que se subió a un árbol, se ató una soga al cuello, se ahorcó…y se quedó allí colgada durante catorce horas, porque los vecinos creyeron que se trataba de un adorno típico de esas fechas. Nadie se dio cuenta de que este muerto iba en serio y allí estuvo la pobre mujer bamboleándose durante mucho, mucho tiempo.
La segunda noticia ocurrió también en Estados Unidos, cerca de Washington. Allí, en la misma fecha, una mujer disfrazada de bruja intentó asaltar un banco. Con su sombrero violeta, su capa negra y su peluca de cabello largo y rubio, la aprendiza de ladrona amenazó con sacar un arma (que no era la escoba) y consiguió que el cajero le entregara el botín. Por suerte o por desgracia (según el punto de vista), la historia de la bruja acabó bien para ese establecimiento: entre los billetes había escondida una caja de Halloween con tintura de color que explotó y acabó asustando a la ladrona y haciéndola huir. Aún así, el sucedido acabó mal para otro banco cercano: la mujer, frustrada, consiguió atracarlo media hora después. Eso sí: había cambiado de táctica. Esta vez no utilizó el disfraz de bruja.
Moraleja: no se puede jugar con la muerte y la brujería en Halloween, porque nadie te toma en serio…


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Los actos de las personas son o no sensatos según el ambiente en el que se producen. Ser feliz consiste, en gran parte, en adaptarse al ambiente. Si no lo hacemos, si somos rígidos y usamos las mismas estrategias (emociones, pensamientos y actos) en todas las circunstancias de nuestra vida, entonces los demás acabarán por llamarnos locos.
Los ejemplos son continuos: tener pensamiento paranoide e imaginar enemigos en todas partes es poco adaptativo en nuestra vida cotidiana. Pero hacerlo en medio de una guerra puede ser una buena estrategia de afrontamiento, muy adecuada a la situación…
Odiar a alguien en circunstancias normales es un sentimiento que solo nos va a traer consecuencias negativas. Pero tener ese sentimiento cuando estamos tratando de alejarnos emocionalmente de una persona con la que acabamos de romper como pareja puede ser muy sano y adaptativo…
Gritar, en general, suele ser la mejor forma de conseguir que no nos escuchen. Pero hacerlo en determinados momentos concretos, cuando nos hemos dejado humillar durante mucho tiempo, puede ser una buena manera de recuperar el pulso de la situación…

En fin, que ninguna acción, emoción o pensamiento son intrínsecamente buenos o malos. Todo depende del contexto. Mi abuelo me lo recordaba siempre: hay que elegir entre ser un loco entre los locos o un loco solitario. Y lo segundo es muy aburrido y acaba pareciéndose a la prepotencia.

Luis Muiño

5月19日

Los dibujos de los niños maltratados/ REPORTAJE: NIÑOS MALTRATADOS

 

Hoy siento no poneros una entrada más alegre, pero al leer y ver los dibujos de este reportaje se me ha encogido el alma. Por mi trabajo me he encontrado con  situaciones duras y terribles para los niños, pero jamás con algo así.

Y qué hay más espantoso y atroz para un niño que el que aquellos que debieran protegerle, sean la causa de su mayor dolor.

Os dejo el enlace directo al reportaje completo, yo sólo voy a poner algunos dibujos de muestra, yo ahora mismo no tengo palabras.

http://www.elpais.com/articulo/portada/monstruos/padres/elpepusoceps/20080518elpepspor_11/Tes/

ELPAIS.COM 

El País semanal

 

REPORTAJE: NIÑOS MALTRATADOS

Cuando los monstruos son los padres

El peligro está en casa. Padres, tíos, hermanos o vecinos acechan al 8% de la población infantil española. Nos acercamos a un drama tan grave como invisible -la violencia doméstica contra menores- a través de los dibujos y las palabras de niños que han sufrido abusos.

 

Los dibujos de los niños maltratados

"Lo único que quiero es que mi madre deje de enfadarse", dice este menor maltratado psicológicamente por su madre. En el dibujo, ésta aparece como una figura enorme y amenazante, con terribles fauces, sobre el crío, empequeñecido. Los dibujos que ilustran este reportaje pertenecen a la exposición ‘La huella del maltrato’.- Niño de 14 años

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Un sol dominante y agresivo, que todo lo envuelve, en medio de una furia de colores. Una bestia engulle un cerebro, ante la mirada suplicante de un niño. El autor de este dibujo vive en una familia desestructurada, con episodios de maltrato físico y emocional entre los padres y a hacia los hijos. Se sospecha que el crío pueda ser víctima de abusos sexuales por parte de su padre.- Niño de nueve años

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Se trata de una víctima de abusos sexuales por parte de su hermano de 12 años, con sospechas de que existiera incluso penetración. Antes de recibir asistencia psicológica, la niña presentaba hiperactividad y problemas de atención en el colegio. Llegó a verbalizar a una profesora: “Mi hermano me mete mano y me folla”. En sesión clínica, el psicólogo le pidió que se dibujara a sí misma. Se autorretrata con mirada de vigilancia, subrayada por el tamaño de los ojos; omitiendo o tachando algunos detalles corporales (como la boca) y añadiendo – de forma relevante- genitales masculinos a su figura de niña.- Niña de siete años

 

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Niño de 12 años, el menor de tres hermanos víctimas de abandono emocional por parte de los padres. El crío sufre marcadas carencias afectivas desde los primeros meses de vida, a las que se suma un fuerte rechazo en su entorno escolar. “Hacen lo que quieren conmigo”, explica. En dibujo libre, se autorretrata enfadado. La pintura presenta una gran distorsión de la figura, infrecuente en un niño de su edad.

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Niño de siete años que ha vivido maltrato emocional y, en menor medida, físico a manos de su madre. Los mensajes que el crío recibe de ésta señalan su inutilidad y su incapacidad, así como su maldad. El pequeño interioriza esos mensajes hasta el extremo de verse a sí mismo como una especie de ogro. “Me encanta ser un monstruo”, afirma, resaltando los aspectos negativos. Presenta también una gran dosis de rabia y escasa empatía.- Niño de siete años

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Sufrió abusos sexuales por parte de su padre desde los seis meses de edad: violada vaginal y analmente. Tras la separación conyugal, la menor se quedó a vivir con él hasta que se desveló el maltrato. Al iniciarse la evaluación psicológica, la cría mostraba trastornos de alimentación, conducta agresiva, pobres relaciones con sus iguales, desconfianza, vergüenza, culpa, pesadillas, rabia y miedos. En dibujo libre, representó así a su padre. “Ésta es la tortura que quiero [para él], o peor”, formula la pequeña. Una especie de crucifixión con elementos muy claros: cadenas, flechas, amputación de los genitales, desangramiento…- Niña de 10 años

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Víctima de abusos sexuales por su padre, por su madre y por sus hermanos mayores, la chica abusaba a su vez de su hermano pequeño. Desde los 12 años presentaba una conducta en extremo promiscua, síntoma evidente del horror a que había estado sometida. Durante mucho tiempo, la menor no pudo hablar de lo sucedido; el relato de los hechos se hizo esperar. En dibujo libre, la cría pinta a todos los miembros de su familia tocándose entre sí. Ella, a la izquierda del dibujo, siente su cerebro a punto de estallar de tanta presión. El papel aparece muy arrugado, en un rapto de angustia, la niña intentó romper el dibujo, deshacerse de él.- Adolescente de 14 años

 

 

5月15日

Inteligencia emocional /Aprender a vivir las emociones

 

CONSUMER EROSKI   Salud / Publicado en la edición impresa, julio de 2003

Inteligencia emocional   /Aprender a vivir las emociones

La mayor parte de las habilidades para conseguir una vida satisfactoria son de carácter emocional, no intelectual

Hemos aprendido desde pequeños que el sentimentalismo (así se ha llamado al hábito de sentir a flor de piel las emociones y a mostrar en público esa forma de interpretar las vivencias) era propio de personas débiles, inmaduras, con déficit de autocontrol. Además, se ha extendido en nuestro imaginario colectivo el lugar común, machista como pocos, de que las emociones o -más aún- el llanto, pertenecen al ámbito de lo femenino. Sin embargo, todo evoluciona y va ganando terreno la convicción de que vivir las emociones es un elemento insustituible en la maduración personal y en el desarrollo de la inteligencia.

Sólo cuando entendemos nuestros sentimientos somos capaces de entender los de otras personas

Tenemos muy en cuenta nuestro espacio intelectual y no sólo le hemos dedicado tiempo y esfuerzo, sino que incluso la valoración que hacemos de una persona pasa, en buena medida, por sus conocimientos y habilidades intelectuales. Desde la educación, tanto reglada como no académica, se nos ha motivado para que saquemos el máximo partido a nuestros recursos intelectuales.

Nadie discute la necesidad de adquirir conocimientos técnicos y culturales para prepararnos (y reciclarnos) para la vida profesional, pero en una equivocada estrategia de prioridades olvidamos a veces la importancia de educarnos para la vida emocional. Aprender a vivir es aprender a observar, analizar, recabar y utilizar el saber que vamos acumulando con el paso del tiempo. Pero convertirnos en personas maduras, equilibradas, responsables y, por qué no decirlo, felices en la medida de lo posible, nos exige también saber distinguir, describir y atender los sentimientos. Y eso significa contextualizarlos, jerarquizarlos, interpretarlos y asumirlos. Porque cualquiera de nuestras reflexiones o actos en un momento determinado pueden verse "contaminados" por nuestro estado de ánimo e interferir negativamente en la resolución de un conflicto o en una decisión que tenemos que tomar.

Una habilidad muy especial

Mimar nuestro momento emocional, aprender a expresar los sentimientos sin agresividad y sin culpabilizar a nadie, ponerles nombre, atenderlos y saber cómo descargarlos, es uno de los ejes de interpretación de lo que nos ocurre. Cada vez que dudamos ante una decisión, que nos proponemos comprender una situación, no hacemos estas operaciones como lo haría un ordenador o cualquier otro ingenio de inteligencia artificial, sino que ponemos en juego, traemos a colación, todo nuestro bagaje personal (incluyendo lo que nos ha podido pasar hace un rato o unas horas) y el pesado fardo de nuestra herencia cultural. De ahí que vivir nuestras emociones es una habilidad relacional que nos capacita como seres que se desarrollan en un contexto social. Sólo cuando conectamos con nuestros sentimientos, los atendemos y jerarquizamos, somos capaces de empatizar con los sentimientos y circunstancias de los demás. No es más inteligente quien obtiene mejores calificaciones en sus estudios, sino quien pone en práctica habilidades que le ayudan a vivir en armonía consigo mismo y con su entorno. La mayor parte de las habilidades para conseguir una vida satisfactoria son de carácter emocional, no intelectual. Los profesionales más brillantes no son los que tienen el mejor expediente académico, sino los que han sabido "buscarse la vida" y exprimir al máximo sus habilidades.

Aprender a desarrollar la inteligencia emocional

Esta sociedad de las "buenas maneras" y el control social han hecho de nosotros auténticos robots de las apariencias. En la Universidad de Málaga los doctores Fernández Berrocal y Extremera han abordado la inteligencia emocional como la habilidad (esencial) de las personas para atender y percibir los sentimientos de forma apropiada y precisa, la capacidad para asimilarlos y comprenderlos adecuadamente y la destreza para regular y modificar nuestro estado de ánimo o el de los demás. En la inteligencia emocional se contemplan cuatro componentes:

· Percepción y expresión emocional. Se trata de reconocer de manera consciente qué emociones tenemos, identificar qué sentimos y ser capaces de verbalizarlas. Una buena percepción significa saber interpretar nuestros sentimientos y vivirlos adecuadamente, lo que nos permitirá estar más preparados para controlarlos y no dejarnos arrastrar por los impulsos.

· Facilitación emocional, o capacidad para producir sentimientos que acompañen nuestros pensamientos. Si las emociones se ponen al servicio del pensamiento nos ayudan a tomar mejor las decisiones y a razonar de forma más inteligente. El cómo nos sentimos va a influir decisivamente en nuestros pensamientos y en nuestra capacidad de deducción lógica.

· Comprensión emocional. Hace referencia a entender lo que nos pasa a nivel emocional, integrarlo en nuestro pensamiento y ser conscientes de la complejidad de los cambios emocionales. Para entender los sentimientos de los demás, hay que entender los propios. Cuáles son nuestras necesidades y deseos, qué cosas, personas o situaciones nos causan determinados sentimientos, qué pensamientos generan las diversas emociones, cómo nos afectan y qué consecuencias y reacciones propician. Empatizar supone sintonizar, ponerse en el lugar del otro, ser consciente de sus sentimientos. Hay personas que no entienden a los demás no por falta de inteligencia, sino porque no han vivido experiencias emocionales o no han sabido gestionarlas. Quién no ha experimentado la ruptura de pareja o el sentimiento de orfandad por la pérdida de un ser querido, es difícil que se haga cargo de lo que sufren quienes pasan por esa situación. Incluso cuando se han vivido por experiencias de ese tipo, si no se ha hecho el esfuerzo de vivirlas de manera explícita aceptándolas e integrándolas, no estarán suficientemente capacitados para la comprensión emocional inteligente.

· Regulación emocional, o capacidad para dirigir y manejar las emociones de una forma eficaz. Es la capacidad de evitar respuestas incontroladas en situaciones de ira, provocación o miedo. Supone también percibir nuestro estado afectivo sin dejarnos arrollar por él, de manera que no obstaculice nuestra forma de razonar y podamos tomar decisiones de acuerdo con nuestros valores y las normas sociales y culturales.

Estas cuatro habilidades están ligadas entre sí en la medida en que es necesario ser conscientes de cuáles son nuestras emociones si queremos vivirlas adecuadamente.

Gestionar adecuadamente las emociones supone

· No someterlas a censura. Las emociones no son buenas o malas, salvo cuando por nuestra falta de habilidad hacen daño, a nosotros o a otras personas.

· Permanecer atentos a las señales emocionales, tanto a nivel físico como psicológico.

· Investigar cuáles son las situaciones que desencadenan esas emociones.

· Designar de forma concreta los sentimientos y señalar las sensaciones que se reflejan en nuestro cuerpo, en lugar de hacer una descripción general ("estoy triste", "estoy nervioso"...).

· Descargar físicamente el malestar o la ansiedad que nos generan las emociones.

· Expresar nuestros sentimientos a la persona que los ha desencadenado, sin acusaciones ni malas formas y detallando qué situación o conducta es la que nos ha afectado.

· No esperar a que se dé la situación idónea para comunicar los sentimientos, tomar la iniciativa.

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4月30日

Humor: propiedades para una vida más alegre

 

Publicado por: Carolina García licenciada en Psicología con especialización en clínica y psico-oncología.

 

Humor: propiedades para una vida más alegre

El humor nos ayuda a distanciarnos de nuestros problemas y a vivir una vida más alegre.

Tener un pensamiento positivo nos hace vivir mejor y aumenta nuestra calidad de vida. El humor es un recurso con el que la persona se enfrenta a la tensión y la frustración.

El humor nos ayuda a reducir la tensión y nos permite enfrentarnos a situaciones difíciles sin ser abrumados por una emoción negativa, como pueden ser el miedo, el enfado y la tristeza.

Percibir elementos humorísticos de una situación proporciona una perspectiva distinta, puesto que en el fondo siempre hay una esperanza. Por eso considero que el humor es una alternativa al fracaso; en realidad, una alternativa al sentimiento de fracaso.

Una persona con sentido del humor tiene la habilidad para cambiar su marco de referencia. Esto nos permite distanciarnos de la amenaza inmediata de una situación de tensión y, por consiguiente, se reducen los sentimientos de ansiedad, de impotencia y de debilidad. Así se logra preservar el sentido de uno mismo. Es una manera saludable de sentir distancia entre uno mismo y un problema, de modo que los hechos se observan con cierta perspectiva y no nos invaden.

Nuestra mente es un lugar único y extraño que se alimenta de nuestros errores, desengaños, desilusiones y equivocaciones. El uso de la risa nos devuelve, o rescata, nuestra voz, y nos devuelve la alegría de vivir.

El humor es algo innato que aparece cuando se piensa y desaparece cuando se deja de pensar debido al gran cúmulo de actividades cotidianas que nos impiden pensar con claridad.

Sólo puede llegar al humor quien está dispuesto a aceptar el mundo tal como es. El humor es posible mediante la afirmación de la realidad del mundo y de la realidad de lo que uno mismo es.

Como cualquier otra habilidad, requiere un aprendizaje y una evolución; debemos aprender de forma humorística para mejorar nuestra salud psíquica y nuestra relación con los demás.

Efectos terapéuticos del humor

La evidencia científica nos demuestra que con la comunicación humorística se desencadena un proceso terapéutico que facilita los siguientes procesos:

1. superar la tensión o estrés temporal o transitorio

2. entenderse con los demás

3. ajustarse a lo que no puede alterar o modificar

4. superar traumas o bloqueos mentales

5. despertar una actitud alegre, constructiva, festiva y carnavalesca de la vida

Se puede concluir que el humor es la vida sin teoría. Es la mente respirando con la complicidad amistosa, juguetona y estética de la experiencia de la comprensión y la imaginación.

Cada día se hace más evidente la ausencia de humor entre los humanos, y la necesidad de trabajar el humor. Hay que partir del hecho ineludible de que sin ser humano no hay humor, y sin humor, no hay ser humano completo.

 

alegría grupo

 

Y este es un pequeño comentario mío, de Lola, todo lo expuesto por Carolina es muy acertado, pero a mí me ha llamado especialmente la atención esta frase:

Sólo puede llegar al humor quien está dispuesto a aceptar el mundo tal como es. El humor es posible mediante la afirmación de la realidad del mundo y de la realidad de lo que uno mismo es.

Mientras nos resistamos  a aceptar el mundo y nuestra realidad, será muy difícil poder alcanzar un estado sano de humor, con aceptar no hablo de no cambiar, sino de asumir que es así, y tal vez mirarlo con una cierta dosis de ironía sana. Cambiar el mundo ya sería otro capítulo, pero si nos dedicamos continuamente a no aceptarlo, incluso rechazándolo, y entramos en una batalla con nosotros o con el entorno, difícilmente podremos ponerle una chispa de humor a nuestra vida.