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日志


4月22日

los profesionales del pesimismo, por Luis Muiño

A estas alturas creo que sabéis que tengo debilidad por él :

Luis Muiño, psicoterapeuta desde al año 1989, trabaja en su clínica en Madrid, ha colaborado con diversas ONG’s (principalmente con Médicos Sin Fronteras, Médicos del Mundo y Casa de Acogida para Niños Refugiados de La Merced). Con ellas, se ha ocupado de problemas de salud mental en Kósovo (en campos de refugiados durante la guerra), en El Salvador (durante los últimos terremotos), en Angola (intervención con el equipo de Incidentes Críticos) y en Madrid (Unidad Móvil de atención a mujeres que ejercen la prostitución y atención a toxicómanos).  

En la radio, ha escrito y dirigido diversos programas. En este momento realiza “El hábitat del unicornio” en “Radio5-Todo Noticias”

Tiene un blog muy interesante del que saco estas entradas, está en mi lista de blog

 

Por Luis Muiño

LOS PROFESIONALES DEL PESIMISMO

Se cuenta que uno de los textos más antiguos de la historia de la humanidad es una tablilla babilónica.  En ella, el autor se lamenta del rumbo que está tomando la gente que tiene alrededor.  Dice que todo está lleno de corrupción, que la gente ha perdido los valores y que las cosas ya no son como antes.  El final del texto es una de las frases más repetidas en la historia: el autor dice que las cosas están tan mal que es imposible que permanezcan así.  El mundo, según el anónimo escritor, toca a su fin.
El texto babilónico está escrito hace miles de años y, sus augurios no se han cumplido.  Pero no importa: millones de personas vuelven a repetir estos agoreros pensamientos una y otra vez.  El formato es diferente, pero el mensaje que estas personas trasmiten es siempre el mismo: las cosas van cada vez peor, cualquier tiempo pasado fue mejor y no tiene sentido intentar nada porque, tal como está el mundo, cualquier tentativa de mejoría es inútil. Hay que tener miedo al futuro y a todas las novedades que nos trae, porque, según ellos, van a empeorar el mundo hasta destruirlo.
Siempre, a lo largo de toda la historia, han existido Profesionales del Pesimismo: son personas que han conseguido dinero o poder infundiendo temor a lo que está sucediendo.   En el siglo XVIII, por ejemplo, la época en que en Francia y Alemania se multiplicaron los testimonios sobre hombres lobo que asolaban los campos causando la muerte de ganado y de personas, esos países se llenaron de cazadores de hombres lobo. Esos individuos, por supuesto, cobraban por librar a las comunidades de los hombres lobo. Usaban las tácticas de siempre: expandían el pesimismo augurando malos tiempos, infundían miedo, buscaban un chivo expiatorio (cualquier persona que tuviera las cejas muy espesas podía servir) y utilizaban los medios de comunicación de la época para expandir sus malos augurios (escribiendo libros o encargando esculturas terroríficas). Eran eficaces Profesionales del Pesimismo que utilizaban el pánico colectivo como forma de enriquecerse económicamente o de adquirir poder.

 De Es Schwertberger.jpg


Hoy en día, seguimos rodeados de este tipo de personas. Algunos nos intentan vender recelo hacia otras culturas a las que acusan de provocar todos los males del mundo. Otros, nos trasmiten su desasosiego por la difusión de nuevas tecnologías que ellos dicen que van a hacer un mundo peor. Incluso los hay que estigmatizan a todos aquellos que disfrutan de placeres que ellos no pueden saborear argumentando que ese hedonismo es negativo para la sociedad.  Por supuesto, una vez que nos han metido el miedo en el cuerpo, estos Profesionales del Pesimismo se ofrecen después como salvadores.
Evitar esos miedos inculcados no es tarea fácil, porque estos Profesionales del Pesimismo acaban teniendo el control de la opinión pública: vender temor y desasosiego es más fácil que vender optimismo y alegría de vivir. Los casos negativos llaman más la atención y son muy fáciles de localizar como ejemplos. Los positivos pocas veces aparecen en los medios de comunicación…
Pero la labor merece la pena: los temores impuestos acaban siempre por limitarnos y solo favorecen los intereses de los que los han creado. Acabar con ellos nos hace libres, pero requiere un esfuerzo continuo porque los Profesionales del Miedo siempre encontrarán otros nuevos miedos para sustituir a los antiguos.
Quizás por eso dicen que, cuando se lucha contra el miedo, no hay que buscar la sensación de libertad, sino más bien la de liberación.

4月14日

disonancia cognitiva o incongruencia

 

Disonancia Cognitiva y Autojustificación

por Cean, 24 abril 2006 

¿Verdad qué es absurdo justificar dos ideas o creencias contradictorias?, pues sucede y en muchas más ocasiones de las que creemos. La obsesión humana por la coherencia le hace llegar a la incoherencia rápidamente.

Según Leon Festinger, autor de la teoría de la Disonancia Cognitiva hace más de 40 años, “las personas no soportamos mantener al mismo tiempo dos pensamientos o creencias contradictorias, y automáticamente, justificamos dicha contradicción, aunque para ello sea necesario recurrir a argumentaciones absurdos”, es decir, el ser humano necesita siempre sentir que todas sus acciones, pensamientos y creencias son coherentes. En caso de no ser así se produce una “Disonancia Cognitiva” (o pensamientos incongruentes) y para reducirla recurrimos a la “Justificación Insuficiente” o “Autojustificación”. Aquí algunos ejemplos:

  • Fabricantes de cigarrillos y de bebidas alcohólicas (productos que dañan la salud) justifican así que patrocinen eventos deportivos: “queremos transmitir el valor de que practicar deporte ayuda a llevar una vida sana y con nuestro patrocinio hacemos posible hacer llegar este mensaje al público”. ¡Más bien diría yo que quieren tener ellos una VISA sana!.
  • Una mujer fumadora lee en una revista que fumar quita varios años de vida. Ella sabe que es cierto pero lo justifica pensando “pero quita los últimos años que son los peores”.
  • Catorce adolescentes golpean a un persona anciana hasta el punto de matarle y lo graban en vídeo utilizando sus teléfonos móviles. Los detienen y le preguntan a uno “¿Te das cuenta del mal que has realizado?”, y primero responde “¡si yo sólo le dí un puñetazo!”, ¡entre todos la mataron y ella sola se murió!.
  • Una persona conduciendo su coche elige la carretera equivocada y en vez de reconocer el error dice “más adelante hay un cruce que nos lleva a la otra carretera” o “que por esta también llegaremos” o “que ahora no se puede retroceder”. Lo curioso es que esto mismo lo dice aunque no esté acompañada, porque también es necesario convencerse a sí misma
Otro dato interesante fue aportado por Michael S. Gazzaniga en 1992. Gazzaniga llevó a cabo estudios con personas, que debido a la gravedad de la epilepsia que padecían, fue eliminada la unión entre sus dos hemisferios cerebrales (operación denominada comisurectomía), lo cual hace que cada hemisferio pueda recibir dos mensajes o imágenes distintas, con la salvedad de que el hemisferio izquierdo puede describirla pero el derecho no, pues en el primero se encuentra la capacidad verbal. Así, Gazzaniga comenta que presentándole a un paciente el texto “camine” para que sólo lo percibiese el hemisferio derecho, éste se levanta y da unos pasos. Al preguntarle que hace, el hemisferio izquierdo inventa la explicación “tengo ganas de beber algo”. Es decir, no dijo “no lo sé,” sería incoherente.

Estos ejemplos muestran la necesidad que tenemos las personas de justificar lo innecesario o, incluso, lo injustificable. Lo realmente importante para nosotros es creer que no existe contradicciones entre varios de nuestros pensamiento y creencias, y no sólo necesitamos convencer a los demás de la coherencia de nuestros actos, sino también a nosotros mismos. Por tanto, no actuamos por alguna razón, sino que actuamos y luego buscamos razones que expliquen nuestra actuación.

Conclusión. Todo tiene una explicación aunque ésta no nos guste. Y aferrase a nuestras ideas cuando parecen, o realmente son, incongruentes nos traerá un beneficio inmediato pero un perjuicio para mucho tiempo. Aprender a dudar hasta de uno mismo no siempre es fácil pero si satisfactorio y placentero.

Bibliografía

Psicología social. David G. Myers.
El cerebro social. Michael S. Gazzaniga.
Theory of Cognitive Dissonance. Leon Festinger.
 

confusion

3月14日

Me lo hago solo, por Luis Muiño 2006

Este es otro de esos textos de Luis Muiño que me encanta poner de vez en cuando

helwein.jpg

Una de las modas culturales más curiosas que han existido fue el movimiento de los excéntricos ingleses. Los protagonistas de esta corriente de pensamiento han sido apartados de los libros de historia, pero yo creo que sus comportamientos y sus reivindicaciones siguen vigentes…

Allá por el siglo XIX, en Inglaterra, se puso de moda ser excéntrico. ¿Y qué quería decir eso? Pues, por ejemplo, el hecho de que existiera ese movimiento servía para justificar que John Christie construyera un teatro para él solo en el que se escenificaban óperas y en el que solo estaba permitido llevar traje de noche y calzado deportivo. Y también servía para que nadie se extrañara de que, en aquel lugar, los asistentes (a los que el anfitrión cambiaba de nombre cuando le apetecía) pudieran dejar sus animales de compañía en una cafetería construida para la ocasión.
Las extrañas costumbres de este buen hombre son solo un ejemplo de lo que significó este movimiento que, a fin de cuentas, pretendió ser una reivindicación del gusto por la soledad. Los excéntricos eran personas a las que les gustaba mucho estar solos y escogieron el absurdo y el humor como modo de conseguir su soledad elegida.
Otro ejemplo: cuando viajaba en tren, el decimocuarto barón Berners conseguía un departamento para él solito. El método era sencillo. Se encasquetaba un bonete negro y unas gafas oscuras e invitaba a la gente a que se sentara junto a él. Si alguno se atrevía a hacerlo a pesar de su aspecto, se liberaba pronto de él sacando un gran termómetro y tomándose la temperatura cada cinco minutos con el acompañamiento de ruidosos suspiros.
Más ejemplos: otro famoso excéntrico, el quinto duque de Pórtland, un maniaco de la intimidad, se negaba a admitir en su dormitorio incluso a su médico. Obligaba siempre al galeno a ejercer su profesión haciéndole preguntas a través de un criado.

Buscar la soledad no es sencillo. Vivimos en un mundo que fomenta la extraversión, es decir, la tendencia a estar siempre acompañados. Nuestra sociedad tiende a olvidar las diferencias entre introvertidos y extravertidos y es difícil convencer a muchas personas de que las dos tendencias son igual de sanas.
Las personas introvertidas necesitamos más momentos de soledad, las personas extravertidas menos. Aunque los introvertidos no tenemos porque ser tímidos y podemos tener una vida social muy intensa (de hecho, el citado duque de Pórtland mandó construir un salón de baile para dos mil invitados) somos personas que precisamos aislarnos muy a menudo. La razón es biológica: los introvertidos tenemos una gran activación cortical y necesitamos “descargar” de vez en cuando nuestra estimulación interna. Los extravertidos, por su parte, tienden a lo contrario. Buscan continuamente estimulación externa y sienten cualquier momento sin contacto social como algo frustrante. Los introvertidos luchamos continuamente por conseguir soledad elegida, los extravertidos luchan por huir de la soledad impuesta…
Cualquiera de las dos aptitudes puede hacer a una persona feliz. Mientras uno pueda vivir en función de sus tendencias, ser introvertido o extravertido no es un problema.
Supongo que somos muchos los que preferimos no parecer raros y vivir en una sociedad que nos deje seguir nuestras tendencias naturales sin tener que recurrir a actitudes insólitas. Pero bueno, si hay que ser extravagante, es mejor serlo con estilo. Y en eso los excéntricos eran unos maestros.

 

12月20日

Vampiros energéticos

 
Por Luis Muiño 2004
 
La siguiente historia la leí en “Vampiros: el mito de los no muertos”. De una u otra forma, he escuchado este relato muchas veces. Algunas veces he oído algo muy parecido en la consulta terapéutica. La persona me estaba hablando de vampiros...vampiros energéticos.

Finalizado su turno, en vez de dirigirse con el coche a casa, fue a la residencia de la tercera edad en la que una tía suya estaba internada. La mujer se alegró mucho de verlo y poder disfrutar de su compañía durante la hora de la comida. Le contó historias de su madre, la habló de cuando él era pequeño... Habló y habló y con cada minuto transcurrido su rostro cambiaba. Su espalda se erguía un poquito y parecía como si la vida hubiera regresado de nuevo a su marchito cuerpo. Tras tomar el café el joven se despidió y, como el cansancio no había tardado en invadirlo, se dirigió a su piso, en donde se echó a dormir; eso sí, con la grata sensación de haber “dado” o mejor dicho, “donado”, algo de su propia energía a aquella anciana devolviéndole de esa manera parte de una juventud irrecuperable para ella, devolviéndole, sencillamente, un poquito de vida”.

 
vampiro

¿Qué activa a los seres humanos? ¿Qué les da vida?. Obviamente, la respuesta a esta pregunta no es la misma para cada persona. Para algunos, las fuentes de vitalidad son más bien intelectuales. Para otros, la energía procede del placer hedónico. Hay quien se activa con el trabajo, hay quien lo hace con la amistad y la charla intrascendente...

En el terreno de las relaciones personales, las diferencias son radicales. Para algunas personas las discusiones son una fuente de energía. Cuando acaba el momento de tensión, se sienten activadas y vivas. Para estos individuos, una pelea, un malentendido en la pareja, o el hecho de regañar a un hijo son situaciones agradables que les hacen sentirse bien. Y les ocurre lo mismo en otras situaciones vitales. Aunque son momentos que a muchos nos dejan vacíos y sin energía, hay personas que se activan con ellas. Escuchar una historia trágica en labios de una persona a la que queremos; vivir una situación de riesgo que ha podido terminar mal; recordar a aquellos que están peor... Hay quien cobra vida en medio de estas circunstancias.

Cuando estamos cerca de gente así, nos damos cuenta de que algo extraño sucede. Esa persona es distinta a los demás: se llena de energía en momentos en que la mayoría nos sentimos vacíos. Es fácil darse cuenta a nivel inconsciente: sus miradas, sus gestos, sus formas de actuar les delatan. No sabemos qué es exactamente lo que está pasando, pero sentimos algo extraño...

Quizás, la leyenda del vampiro energético proceda de esa descompensación de energía. No es fácil asimilar la idea de que lo que a unos nos mata, a otros les vivifica.
 
 
 

Lilith

 
Por Luis Muiño 2004 
 
Según la escatología medieval, la primera mujer de Adán no fue Eva...

Antes de Eva, existió Lilith...

 
lillit
 

Pero esta mujer fue, al final, expulsada del Paraíso y convertida en un demonio de forma femenina. El pecado de Lilith fue rebelarse contra el hombre y contra Dios. Primero se rebeló contra las imposiciones de su pareja masculina y después no acató la autoridad de Dios cuando éste envió tres ángeles a ordenarla que volviera junto a Adán. Por no querer someterse, Lilith fue condenada a transformarse en criatura demoníaca y a dar origen a toda una estirpe de vampiros...


Desde nuestra época, desde nuestro siglo XXI, parece fácil entender a Lilith. Ella buscaba una relación de igualdad, una relación asertiva con otro ser humano al que no reconocía su superioridad.
Pero, ¿qué es una relación asertiva?
Para nuestra mente de principios del XXI, es aquella en la que sentimos que nuestras necesidades y nuestros sentimientos son tan importantes como los del otro. En una relación de asertividad, nuestro compañero vital no nos somete a chantajes emocionales; no nos obliga a comportarnos como a él le gustaría; no nos calla con gritos...
La comunicación se establece con fluidez. Nadie impone cuándo se va a hablar, ni de qué, ni en qué tono. Por ejemplo, en una comunicación asertiva no valen tácticas del tipo de “Es que yo, cuando hablo de ese tema, me pongo muy nervioso”. Lo que Lilith buscaba, seguramente, es un tipo de relación en la que se pudiera afrontar cualquier tema, porque ella sabía que los asuntos de los que no se habla acaban convirtiéndose en zonas oscuras, en temor, en miedo...

Y Lilith no aceptaba el miedo como forma de relación. No era como Eva, que acató sumisamente la idea que había sido creada a partir de una costilla de Adán y por lo tanto tenía que someterse a él. Ella quería una relación en la que las decisiones se tomaran conjuntamente y en la que el nivel de responsabilidad fuera el mismo.
Porque Lilith sabía la verdad: ella había sido creada del mismo barro primigenio con el que fue creado Adán. Ninguno dependía del otro, porque ninguno había sido construido a partir del otro. Eran iguales y así debían permanecer.

El mito de Lilith procede de tradiciones hebreas, pero existió antes en Sumeria y Egipto...y sigue surgiendo hoy en películas, libros y leyendas urbanas diversas. Parece que todavía tenemos miedo a la mujer que no se somete. Nuestra imaginación la convierte en demonio o vampiro, quizás porque teme su independencia.
Y eso es una mala noticia, porque todo aquello que se condena a la oscuridad acaba por aparecer en nuestras pesadillas...